Petting, plus de juegos
En una encuesta sobre prácticas sexuales en España, el 46,5% de la población afirmó que se podían tener unas relaciones sexuales plenas sin llegar a la penetración, frente al 41,2% que manifestaba que no.
El porcentaje de mujeres que creen que los juegos pueden ser plenos y satisfactorios sin que haya coito es más alto (48, 7%). También el de los más jóvenes, puesto que un 53,5% de los jóvenes entre 14 y 29 años piensan igual.
O sea, que las generaciones mayores son las que más se centran en el coito.

La encuesta es un reflejo del grito apasionado de las mujeres, que, en general, según nos han contado muchas clientas de La Maleta Roja, quieren más caricias, más seducción, más juegos, más besos... y que no todo se centre en llegar a la penetración ni que ésta se considere lo más importante.




Caricias, juegos, excitación
La palabra inglesa “petting”, sin traducción exacta al español, designa todas aquellas caricias, roces, besos que constituyen un juego sexual mutuo con la intención de incrementar la excitación sexual sin llegar a la penetración y sin tenerla como objetivo.

Se puede usar la lengua, la boca, las manos, las yemas de los dedos, los pechos, el sexo… o cualquier otra parte del cuerpo para estimular cualquier parte del cuerpo de la pareja.

Es un término que, tradicionalmente, se ha relacionado con la adolescencia y que, hasta hace poco, ha tenido connotaciones negativas, asociadas a una “sexualidad inmadura”, puesto que, tradicionalmente, la sexualidad adulta está centrada en la penetración y los juegos son “preliminares” para llegar a la penetración, que es lo “realmente importante”… Algo con lo que muchas mujeres (por no decir la mayoría) no estamos de acuerdo.

Sobre todo, hombres, no consideréis los juegos como un medio, puro trámite obligatorio, para llegar a un fin (la penetración). Nos damos cuenta y resulta muy poco sexy y estimulante…

El petting es una excelente forma de calentar el ambiente, de explorar la sensualidad y sensibilidad de ambos, de conocer más al otro, de fomentar la complicidad, de descubrir qué estímulos nos gustan y qué caricias le gustan al otro…

Además, para muchas mujeres, los juegos son la mejor manera de llegar a un orgasmo, porque la estimulación de la penetración es insuficiente (el clítoris es siempre clave) y porque, jugando, se sienten más tranquilas, relajadas, motivadas y estimuladas.

Concentrarse en llegar al orgasmo es la mejor forma de perderse todo lo demás y no disfrutarlo. El camino es lo importante, no la meta. Es más, centrarse en objetivos supuestamente deseables, además de hacer que disfrutemos menos, crea ansiedad.

Petting, ¿para quién?
Pues, en general, para TODOS, simplemente para disfrutar y dejarse llevar por las sensaciones. Pero hay algunos casos en los que puede resultar conveniente por razones de salud o seguridad:

*En la adolescencia, como primeras aproximaciones al sexo cuando uno o ambos miembros de la pareja (estable o sexual) no quiere llegar a la penetración porque no se siente preparado psicológicamente.

*Como variante lúdica y satisfactoria del sexo seguro (siempre teniendo en cuenta que el sexo oral es una práctica de riesgo) y para prevenir embarazos no deseados.

*Parejas que tengan problemas sexuales como impotencia, falta de deseo sexual, eyaculación precoz, anorgasmia…
Es la fase inicial de la terapia sexual y prohibe a la pareja la penetración para que redescubran sensaciones, desaparezca la presión por practicar “correctamente” el coito y por alcanzar el orgasmo.

*Parejas que por razones religiosas o morales prefieran esperar a estar casados antes de tener “relaciones sexuales completas”.

Esto en lo que se refiere a la cultura occidental, a los países donde hay una mayor igualdad entre hombres y mujeres. En otros países donde la sexualidad de la mujer todavía está totalmente reprimida y se circunscribe al matrimonio, perder la virginidad puede significar el rechazo social, como ocurría antaño en España. Y los juegos pueden ser una alternativa...
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