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La tradición de las Tigresas Blancas

Las Tigresas Blancas fueron una secta nacida en China en el siglo VI a.C.  Su filosofía puede resumirse en que el sexo liderado por las mujeres es más placentero y sublime que el tradicional y, también, más energizante. Especialmente para las mujeres... Quienes extraen energía de la esencia vital de los hombres, el semen.

A diferencia de la tradición taoísta clásica, las Tigresas Blancas no procuran que sus hombres conserven el semen sino que se lo cedan para su propio beneficio. Si el sexo taoísta busca que el acto sexual produzca energía para ambos, la tradición de las tigresas blancas se nutre de la energía de los hombres para sus propios fines.

El acto por el cual las tigresas blancas extraían la energía era, principalmente, el sexo oral, al que podían dedicar largo rato para placer de los hombres y para fortalecimiento de ellas.

Las Tigresas Blancas multiplicaban y canalizaban su energía erótica, mediante diversos ejercios sexuales que practicaban con regularidad y frecuencia, con el fin de mantenerse jóvenes y sanas y alcanzar una mayor sabiduría.

La primera clave de las Tigresas Blancas es revivir la actitud inocente y juguetona de cuando se iniciaron en el sexo... Vestirse, exhibirse, fantasear, pensar, sentir, acariciar, besar, jugar y realizar los ejercicios sexuales con entusiasmo adolescente.

Otra de las prácticas de las tigresas blancas era "recolectar" el semen de sus hombres y aplicárselo como una mascarilla por todo el cuerpo. Después lo retiraban con un paño humedecido en zumo de pepino.


Beber el aliento del dragón
"Beber el aliento del dragón" es el acto de asimilar la energía masculina durante el sexo oral. La absorción se realiza por vía oral, ya que la penetración envejece los órganos sexuales femeninos.

Las Tigresas Blancas obtienen su contraprestación cuando piden a sus dragones (hombres) que les practiquen sexo oral hasta que alcancen el orgasmo.

Los inicios de las Tigresas
La tradición establecía que eran necesarios nueve años para dominar el arte de rejuvenecer y energizarse a través del sexo.

Durante el primer trienio, las tigresas blancas se dedicaban a seducir hombres (dragones verdes) con los que se sentían a gusto. No podían enamorarse de ellos por lo que, como medida profiláctica, sólo podían verse un máximo de nueve veces y después debían dejar transcurrir seis semanas. Este período también servía para que el hombre se recuperara ya que ella debía conseguir que el hombre eyaculara un mínimo de tres veces en cada encuentro.


El blog El Templo de las Mujeres ofrece más datos y curiosidades sobre estas mujeres excepcionales y un tanto vampíricas.

Las que quieran profundizar en las enseñanzas de una Tigresa Blanca pueden hacerlo en Las enseñanzas sexuales de la tigresa blanca de Hsi Lai (Ediciones Obelisco)

Y las que quieran iniciarse de forma express en los secretos de las Tigresas Blancas pueden leer este expeditivo artículo de Cosmopolitan, Domina el arte de las Tigresas Blancas


Fuente: www.lamaletaroja.com
¿De qué material están hechos los juguetes?

Los materiales con los que están hechos los juguetes aportan diferentes cualidades de dureza, flexibilidad y tacto. Hay gustos para todas/os y, también puede depender del momento o del juguete en cuestión.

Conviene conocer los materiales no sólo para que se adapten a nuestras expectativas, sino, también, para saber si nos convienen y proporcionarles los cuidados más adecuados.

Silicona.
Es hipoalergénica por lo que es el material indicado para los que tienen problemas de alergia. Existen en el mercado juguetes de silicona con un tacto muy suave. Son más caros, pero también más duraderos. Uno de sus principales atractivos es que se calientan enseguida con el calor del cuerpo humano. La silicona es flexible y adaptable y muy fácil de lavar.


Ciberskin. Imita el tacto, la consistencia y textura de la piel. Su precio es elevado, pero muchos lo prefieren porque es muy natural. Es necesario limpiarlo muy bien antes y después de usarlo porque es muy poroso y puede acumular bacterias con facilidad.

Látex. Es un material de precio muy asequible, pero no todas las personas lo toleran. Es poroso y necesita una buena higiene y que se trate con cuidado. Proporciona una mayor sensación de firmeza que la silicona. Se usa en una gran variedad de juguetes por su ductilidad.

Jelly o gelatina. Es un material muy flexible y con un tacto un poco pegajoso aunque agradable. Sus cualidades principales son la suavidad, la flexibilidad y una consistencia muy gustosa. Es muy económico, pero también muy delicado. Es muy poroso, por lo que hay que lavarlo concienzudamente con agua y jabón neutro antes y después de usarlo.
Si no hay problemas de alergias, puede ser una buena opción para iniciarse en el mundo de los juguetes eróticos porque es muy barato y con él se realizan todo tipo de fantasías.

Plástico. Su consistencia es firme y es un material versátil con el que se realizan juguetes ergonómicos y de formas curvilíneas para que se adapten a los recovecos de los puntos sensibles como masajeadores, vibradores de dedo o estimuladores de clítoris. Su firmeza permite jugar con ellos variando la presión que se ejerce sobre los puntos de placer. Su dureza hace que transmitan muy bien las vibraciones.
Los dildos y vibradores de plástico son duros -cualidad por la que son preferidos por algunas personas-, no son flexibles y son fríos.
Cristal. Con el se realizan dildos de fantasía o de lujo. Es apreciado por sus apasionados por su tacto extra liso y su dureza. Son muy duraderos y muy fáciles de limpiar.
Para algunas resulta muy excitante precisamente por su excepcional dureza y porque permite juegos de temperaturas: poniéndolo al lado de una fuente de calor se calienta y metiéndolo en el congelador se enfría rápidamente.

Metal. Es rígido y frío, lo que resulta muy estimulante para algunos. No se pueden usar en caso de alergias a metales. También hay juguetes eróticos de lujo realizados en plata o en oro adornados, en algunos casos, con piedras preciosas, y auténticas joyas del arte erótico -no sólo por los materiales usados sino por sus innovadores conceptos- como las del artista berlinés Biank Rodalquilar.

Perfecto también para el juego de temperaturas. Ponlo debajo del agua del grifo (fría o caliente) y mantendrá durante mucho rato la temperatura elegida.
Fuente: www.lamaletaroja.com
Por qué no fingir orgasmos
Ya sabemos que los hombres fingen orgasmos, concretamente un 30% de ellos según un estudio realizado en la Universidad de Kansas, pero las mujeres seguimos siendo las reinas del fingimiento.

Un 92% de las mujeres ha fingido alguna vez un orgasmo, según un estudio de La Universidad Central de Lancaster (Gran Bretaña) y que el 25% de las hembras humanas gritan al tener sexo no por placer, sino por motivar a sus parejas.

No es contraproducente –sino, al contrario- expresarse con gemidos y vocalizaciones diversas para que la pareja sepa que está dando placer y para que se sienta reconocido y aceptado como amante, una de las principales pulsiones que mueven a los hombres.
También podríamos encontrar aceptable –o, al menos, no demasiado dañino- interpretar un orgasmo con una pareja ocasional, por aquello de que no se sienta mal, porque nos hemos equivocado al evaluarlo como amante y somos incompatibles o porque sea uno de esos hombres que quieren batir récords de duración...

Las mujeres fingen por cansancio o porque tienen ganas de dormir, porque les da vergüenza tardar demasiado o porque el hombre presiona para que lleguemos ya o pregunta constantemente cómo vamos.


Sinceridad con un ligue
Aunque se trate de una aventura de una noche, podemos guiarle para que nos dé placer (lo que desean la mayoría de los hombres es complacer a su partenaire sexual), decirle lo que nos gusta o pedirle que nos acaricie de una forma determinada o en algún sitio concreto o hacerle saber que estamos cansadas con un comentario elogioso del estilo: "estoy destrozada, has acabado conmigo" o "no puedo más, eres un hombre muy sexy y sexual" o "eres muy potente"o "eres un tigre" (en la cama y con una sonrisa y tono distendido estas expresiones no suenan tan mal).
Con estas expresiones no es necesario fingir un segundo orgasmo, ni un primero, y él se da cuenta de la situación y puede actuar en consecuencia. Además, quien sabe, igual volvéis a quedar y te encontrarás atrapada en tu propia mentira.

Sinceridad con la pareja
Fingir orgasmos con la pareja, nos lleva a una peligrosa espiral sin fin:

-Si él piensa que lo hace todo bien, seguirá usando las mismas caricias, movimientos y técnicas que no nos hacen felices.

-Acabaremos sintiéndonos como unas farsantes y unas mentirosas (lo somos....)

-Nuestra insatisfacción sexual crecerá a medida que pase el tiempo.

-Cuando hablemos de sexo con las amigas, tendremos que fingir también que tenemos orgasmos o que nuestra vida sexual es genial.

-Cuantas más veces finjamos un orgasmo, más lejos estaremos de experimentarlo.

-Estamos limitando nuestra propia sexualidad y nuestra libertad de expresión.

-Estamos socavando la confianza en nosotras mismas y con nuestra pareja.

-Cada vez tendremos menos ganas de hacer el amor con nuestro costillo. ¿Hasta dónde estamos dispuestas a fingir? ¿Fingiremos también que nos apetece muchísimo comernos a nuestro hombre?

-Se acabará el probar cosas nuevas porque él pensará que con sus acciones y atenciones habituales consigue un 100% de éxitos (y los hombres tienden a ser rutinarios cuando descubren que algo les funciona).

-Si entras en la espiral de fingir orgasmos, cuando algún día desees cambiar tu vida sexual, no sabrás cómo decirle la verdad ni cómo confesar que le has estado engañando. Sin embargo, ese puede ser el primer paso para tu renacer sexual.
Si decides ser sincera, cuéntale los motivos que te han llevado a esta situación: te daba vergüenza, pensabas que no eras normal, no querías que se sintiera mal, estabas muchas veces a punto pero te enfriabas por cualquier motivo y siempre pensabas que la próxima vez llegarías, disfrutas mucho con él pero te falta el punto para llegar a un orgasmo...


-Tendrás a tu hombre engañado y puede que cada vez sea menos… hábil. Si rompes con él condenarás a las otras mujeres con las que se acueste a la insatisfacción (otras fingidoras podrían hacer lo mismo con tu nuevo amor…).

Algunas claves para no fingir
Además de pedir lo que queremos y hacer saber a nuestro compañero lo que nos da más placer o enseñarle cómo nos masturbamos (puede ser muy sexy…), tenemos que aprender a disfrutar del momento y a vivir el sexo –desde el principio hasta el fin- como una experiencia total y placentera; a excitarnos y a excitar; a estimular nuestra sensualidad, y a no vivir el sexo como una tarea que tiene que dar sus frutos o como una carrera en pos del orgasmo.

La cantidad no es preferible a la calidad.
Los hombres también fingen
La frase "los hombres también lloran", que reclama la sensibilidad masculina, debería complementarse con "los hombres también fingen".
En una encuesta aleatoria realizada por teléfono a 1.501 estadounidenses, las conclusiones fueron que un 48% de las mujeres y un 11% de los hombres fingen el orgasmo.
El tanto por ciento de hombres fingidores aumentó hasta el 30% en un estudio realizado en la Universidad de Kansas entre 101 mujeres y 180 hombres. El porcentaje de mujeres que admitieron haber fingido el clímax fue del 67%.
En otro estudio realizado en Gran Bretaña en el que encuestaron a 1000 hombres y mujeres de 18 a 65 años, el 15% de los hombres admitieron haber simulado el orgasmo alguna vea en su vida. De estos, casi la mitad reconocieron que habían fingido casi un 70% de las veces. El tanto por ciento de mujeres sobreactuadoras fue del 50%.

Demasiada presión
Los motivos de que tanto hombres y mujeres falseen los orgasmos habría que buscarlos en la creciente presión sobre nuestra vida sexual por la cual todos tenemos que ser fenómenos sexuales abiertos a todas las experiencias y a que nuestra satisfacción se mide ya no por llegar al orgasmo sino por el número de orgasmos, especialmente en las mujeres, sin tener en cuenta el camino. Es decir, se busca obtener resultados y rendir en lugar de disfrutar y dar placer.
Para entender que los hombres fingen el orgasmo hay que tener en cuenta que ellos pueden tener orgasmos sin eyacular y a la inversa. O sea, que la "prueba" en un preservativo o un gruñido de placer supremo o incluso un grito o varios no son sinónimos de que ellos hayan tenido un orgasmo.
Y al revés, la ausencia de sonidos del amor delatores o de emisión de semen no significa que ellos no hayan llegado a lo más alto.
Sin embargo, no empecemos a sospechar de ellos. Simplemente disfrutemos y hablemos con franqueza si tenemos cualquier problema.


¿Por qué fingimos?
Las mujeres fingen para reforzar la autoestima de su pareja o no herirla o, también, para terminar con un acto sexual demasiado largo. Los hombres simulan para no romper la imagen viril que tiene de ellos su compañera de juegos o por miedo al abandono.

La anorgasmia en los hombres puede deberse a factores variados como estrés, ansiedad, miedo al embarazo, miedo a que los cacen, depresión, fatiga, culpa, problemas con la pareja o el consumo de drogas o alcohol. Todos estos problemas pueden provocar eyaculación retardada o anorgasmia y el hombre se puede sentir tan presionado que decide sobreactuar para que su partenaire no lo juzgue o no se sienta mal.
Fingir no es la solución, sino todo lo contrario; puede hacer que este problema se convierta en crónico.

La solución, como siempre, está en comunicarse con la pareja, abordar el tema de frente y expresar lo que nos gusta y lo que queremos.

Fuente: www.lamaletaroja.com

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